SONORA

Dirigida por Alejandro Springall, protagonizada por Joaquín Cosío, Juan Manuel Bernal, Giovanna Zacarías, Harold Torres, Jason Tobin, Erando González, Rafael Cebrián, Ben Milliken, Patricia Ortiz, Carolina Molva, Abbie del Villar Chi y Dolores Heredia.

La historia se repite a veces de forma sutil y otras de manera drámatica, demostrando que las lecciones pocas veces son aprendidas.

En 1931, en medio de la gran depresión, Estados Unidos cerró su frontera con México y deportó a miles de trabajadores además de prohibir el transito de inmigrantes. Esta decisión influyó en México, principalmente en Sonora, donde se tomaron medidas de acoso y ataque a los chinos, quienes “robaban” el trabajo a los mexicanos ademas de ser acusados de sucios y transmisores de enfermedades. Si a eso se suma la persecución a los católicos y la prohibición de producción y venta de bebidas alcohólicas, tenemos un ambiente como pocas veces se ha visto en México y que ha sido olvidado por los libros de historia.

En medio de esta situación un grupo de personas por demás variado se ve en la necesidad de trasladarse a Mexicali por la única ruta posible, cruzando el Desierto del Pinacate. Todo esto sucede en la historia creada por el autor mexicano Guillermo Mundo Palacio en su ficción historica “La Ruta de los Caidos”.

Un matrimonio que busca iniciar su negocio, un policía racista admirador de Hitler, un veterano de la División del Norte, una familia Chino-Mexicana y dos mujeres que van en busca de su familia se ven obligados a compartir espacio en un Ford 1926, en el cual sus personalidades e ideologías serán tierra fertil para el conflicto.

La cinta es un vehículo para la discusión y el enfrentamiento de ideas y prejuicios, donde el hombre común tiene más criterio que la autoridad y en donde vemos como la solidaridad y la empatía chocan contra el egoísmo, el odio y la avaricia.

Ante todo esto, el gran protagonista es el desierto, que pone a prueba a quienes osan atravesarlo. Es precisasamente el entorno el que hace patente otra diferencia, entre el hombre “civilizado” y el nativo, los Tohono, quienes viven en estas tierras y ven como la modernidad ha pervertido su vida y su cultura.

Aunque la historia se siente muy actual y con varios paralelismos a lo que podemos ver y leer en las noticias, en realidad esta se escribió hace más de veinte años, por lo que su atemporalidad es de resaltar.

Con los pocos elementos de la puesta en escena, más alla de los escenarios naturales, todo el peso de la película reacé en el trabajo actoral, en donde todos los protagonistas cumplen a plenitud con sus papeles y con lo que se les pide transmitir. Una road-movie histórica y con sentido social que nos muestra lo peor y lo mejor de las personas ante la adversidad y la desesperación.

El hombre y la máquina, el dinero y la posición no sirven de nada cuando lo único que se tiene es la vida y la voluntad de seguir.

Sin duda una cinta que se distingue del grueso de la producción nacional, no sólo por el tema y la producción, sino por la seriedad con que se maneja una situación imaginaria pero al mismo tiempo muy real.

8,5/10

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